Sofía Calvo Llarandi.
La semana pasada, después de haber experimentado durante una hora entera el ruido blanco de fondo decidimos probar con el ruido conversacional durante también una hora en la que nuestra profesora continuaba con las explicaciones correspondientes a ese día.
He de decir que fue una experiencia muy desagradable, solo oía el ruido de fondo a través de los cascos, como si estuviese en un lugar con mucha gente hablando a la vez. Me sentía incapaz de de entender a cualquier persona dentro del aula, incluso intentando leer los labios se me hacía muy complicado y sentía que tenía que hacer un gran esfuerzo mental.
Ahí si me sentía realmente aislada, fuera de lugar, como si no estuviese presente, porque a parte de que nadie me hablaba porque no podía escuchar, también sentía que no podía aportar nada a la clase puesto que no sabía de que se estaba hablando exactamente.
La verdad es que no le vi ningún lado bueno a esta situación, incómoda, desagradable y verdaderamente frustrante.
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